
Cuando una persona o una familia comienza a tener activos en distintas jurisdicciones, la forma en que esos activos están organizados empieza a adquirir una importancia propia dentro de la planificación patrimonial.
No es lo mismo mantener una cuenta de inversión, una participación societaria o determinados activos a título personal que incorporarlos a una estructura jurídica diseñada de acuerdo con los objetivos patrimoniales del cliente.
En determinados casos, una sociedad constituida en Islas Vírgenes Británicas (BVI) puede formar parte de esa planificación.
¿Qué función puede cumplir una sociedad BVI?
Una sociedad BVI puede actuar como vehículo para la tenencia de determinados activos, permitiendo que estos sean propiedad de una entidad jurídica independiente de la persona física.
Esto puede resultar especialmente útil cuando un patrimonio internacional está compuesto por distintos activos o inversiones en diferentes jurisdicciones. En lugar de administrar cada activo únicamente desde la titularidad personal, determinados activos pueden quedar bajo una misma entidad, lo que permite ordenar su administración, facilitar la continuidad de la estructura y planificar su transmisión de acuerdo con los objetivos del cliente.
La sociedad también puede integrarse con otras herramientas de planificación patrimonial, como trusts u otras estructuras corporativas, cuando los objetivos del cliente requieren una arquitectura más amplia.
La cuestión, entonces, no es simplemente constituir una sociedad en el extranjero, sino determinar qué función cumple dentro del patrimonio y qué activos tiene sentido estructurar a través de ella.
¿Cómo podría utilizarse en la práctica?
Tomemos un ejemplo ficticio: un empresario argentino que mantiene su residencia fiscal en Argentina, participa en una empresa local y, al mismo tiempo, tiene inversiones y otros activos en Estados Unidos.
Hasta ese momento, fue incorporando sus inversiones a medida que surgían oportunidades, por lo que parte de su patrimonio quedó directamente a su nombre y distribuido entre distintas jurisdicciones.
A medida que ese patrimonio crece, puede empezar a preguntarse si tiene sentido seguir administrando cada activo de manera independiente o si debería revisar la estructura con la que las está administrando.
Es en ese punto donde puede evaluarse la utilización de una sociedad BVI. En lugar de que determinados activos estén directamente a su nombre, pueden quedar dentro de una estructura societaria pensada para ordenar esa parte del patrimonio y facilitar su administración a largo plazo.
La decisión no implica necesariamente incorporar todos sus activos a la sociedad. Se trata de analizar qué parte del patrimonio se beneficiaría de una estructura de este tipo y cómo encaja con el resto de su situación personal, familiar y fiscal.
¿Por qué BVI?
Islas Vírgenes Británicas es una jurisdicción utilizada internacionalmente para la constitución de sociedades y estructuras destinadas a la tenencia y administración de activos. Su marco societario ofrece flexibilidad para estructurar vehículos corporativos, una característica especialmente relevante para patrimonios que involucran distintas jurisdicciones.
Pero la elección de la jurisdicción es solo una parte de la estructura. También es necesario contar con una presencia local que permita constituir, administrar y mantener la sociedad de acuerdo con los requisitos de BVI.
En este punto, el rol del Registered Agent es fundamental. Las sociedades BVI deben contar con un agente registrado en la jurisdicción, que intervenga en su administración y en el cumplimiento de las obligaciones aplicables.
En UNTITLED contamos con presencia propia en BVI y estamos licenciados como Registered Agent, brindando servicios de incorporación y administración de entidades en la jurisdicción.
Esta combinación permite acompañar al cliente desde la estructuración de la sociedad y la planificación patrimonial hasta su administración y mantenimiento en BVI, integrando la dimensión jurídica de la estructura con las necesidades patrimoniales del cliente.
La incorporación de una sociedad BVI no debería responder simplemente a la búsqueda de una jurisdicción extranjera. Cuando existe una necesidad concreta de estructurar un patrimonio internacional, puede ser una herramienta para ordenar la titularidad, facilitar la administración y construir una estructura con mayor previsibilidad para el futuro.
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