La privacidad fue un valor fundacional desde el propio nacimiento de nuestra firma, allá por 2011. Lo fue sin saber que se vendrían años de impulso global hacia la transparencia. Lo fue porque en eso creíamos, y creemos: es un derecho que tienen nuestros clientes, que tenemos todos.
Pocos años después de la fundación de UNTITLED –por entonces, Litwak & Partners–, muchos países comenzaron a adherir al acuerdo FATCA con los Estados Unidos y la OCDE a plantear el intercambio de información a través del CRS. De alguna manera, crecimos de la mano de los avances mundiales en pos de la transparencia, que afectaban también la privacidad individual.
Sabemos –y coincidimos– que las iniciativas de transparencia apuntan a combatir problemas que prosperan a la sombra de estructuras corporativas complejas, como el lavado de dinero, la corrupción y la evasión fiscal. Sin embargo, si bien la transparencia es un objetivo loable, el acceso público irrestricto a esa información implica riesgos para las personas y podría violar los derechos de propiedad.
Y en regiones como América Latina, privacidad es también seguridad.
La divulgación de información privada en muchos de los países de la región puede tener consecuencias que van por fuera de la relación con los organismos fiscales. La falta de privacidad, en esos casos, se traduce en una cuestión de potencial inseguridad. En un mundo donde lo habitual es que muchos de nuestros datos aparezcan en buscadores de internet, que compartamos contenidos en redes sociales y sepamos detalles de personas desconocidas que viven en diversos puntos del planeta, creemos en los límites basados en la privacidad individual.
Tiempo atrás lo explicó Martín Litwak, Fundador y CEO de UNTITLED:
«Como todos vivimos en este mundo Gran Hermano, todos asumimos que cualquiera tiene derecho a conocer cualquier cosa del otro. Pero esto no es así. Estamos en un mundo de redes sociales, de intercambio de datos, pero hay información que es privada y uno no tiene por qué andar revelando qué hace con su vida privada, mientras no cometa un delito y no perjudique a nadie. Saber cuánto tiene el otro es irrelevante en tanto y en cuanto pague sus impuestos. La privacidad es un derecho innato».
Posicionar la privacidad como un valor es un objetivo fundamental dentro de la planificación patrimonial, pero no por el secreto en sí mismo, sino por lo que la confidencialidad protege.
Trabajamos con herramientas probadas y jurisdicciones seguras para alcanzar ese objetivo en el que creemos y confiamos. Basamos nuestro funcionamiento en el respeto por la privacidad de nuestros clientes, y en ese trato personalizado que lo permite. Estudiamos a cada familia y sus necesidades para poder ofrecerle lo mejor: cuidar lo que tienen, priorizar su privacidad, ayudar a mantener su seguridad.
En tiempos de transparencia global, en UNTITLED seguiremos apostando por la privacidad.