Soy Martín Litwak, fundador y CEO de UNTITLED, y hoy quiero contar una historia que empezó hace quince años.

Una firma que comenzó siendo solo dos personas

Éramos solo dos cuando formé esta firma, por entonces Litwak & Partners, en una pequeña oficina ubicada en el piso de arriba de mi casa en Parque Batlle, Montevideo. Llevaba ya algunos años viviendo en Uruguay y no sabía que el futuro me depararía otra mudanza, esta vez a Miami, y menos que la firma cambiaría de nombre y que UNTITLED tendría nuevas oficinas en Miami, Islas Vírgenes Británicas y Madrid.

No imaginé, tampoco, que creceríamos hasta alcanzar un equipo de trabajo de más de cuarenta personas. Ni que sumaríamos clientes de países tan diversos como parecidos: todos necesitan lo mismo, esa tranquilidad que da saber que lo que tienen está protegido.

Por qué llegar a los 15 años no es poca cosa

Mantenerse durante tantos años requiere esfuerzo, capacitación, innovación, mucho trabajo y también visión de futuro. Las estadísticas son crueles para las nuevas empresas: en los países en desarrollo, más de la mitad cierra sus puertas durante los primeros tres años de funcionamiento.

Tres años; nosotros llevamos quince. Y seguimos creciendo.

Soportamos, como el mundo entero, una pandemia y lo que la pandemia nos dejó. Pero además soportamos inestabilidades habituales y nuevas, malos presidentes, decisiones que atentaron contra nuestras libertades individuales, guerras, impuestos, crisis económicas, vaivenes políticos, y también el paso del tiempo.

Lo que no cambiamos en quince años

Llegamos hasta donde llegamos porque no nos traicionamos. Tenemos valores, principios. Mantenemos, a pesar del crecimiento continuo, nuestra idea de firma boutique, del trato cotidiano con los clientes, de la conversación que va más allá de la resolución de un problema puntual. De la escucha activa, de la empatía.

Como digo siempre, no hay dos clientes iguales porque no hay dos personas iguales ni dos familias iguales. Y para saber lo que necesita una persona no basta con conocer su patrimonio: hay que conocer cómo es, qué le gusta, qué necesita, cuál es el objetivo que tiene en la vida. La mayoría de las veces, el objetivo de vida tiene que ver con el objetivo patrimonial: cómo queremos vivir, cómo queremos hacerlo y cómo podemos lograrlo.

Un mundo que cambia rápido, y una región que cambia menos de lo que parece

¿En dónde andaba el mundo allá por 2011? Cristina Kirchner, Sebastián Piñera, José Mujica, Dilma Rousseff, Evo Morales, Rafael Correa, Hugo Chávez, Felipe Calderón, Alan García, Raúl Castro, Fernando Lugo, Daniel Ortega, Barack Obama, José Luis Rodríguez Zapatero, Nicolás Sarkozy, Silvio Berlusconi, Vladimir Putin.

El mundo, verán, ha cambiado un poco. Pero nuestra región y los centros de poder no tanto. Tampoco han cambiado los objetivos de los grandes países y las grandes organizaciones que los nuclean (OCDE, Unión Europea, etc.): menor privacidad, mayor presión impositiva, menor competencia fiscal. Mucho menos ha cambiado lo que nos preocupa cada vez que pensamos en nuestro patrimonio y en la proyección de nuestras vidas: la inestabilidad política y la inseguridad jurídica se mantienen incólumes.

Por eso, en 2021, cuando escribí para nuestro décimo aniversario, dije que no éramos los mismos. Hoy tampoco somos los mismos que hace cinco años. Proactividad, innovación y especialización son parte de nuestros principios, y para poder ejercerlos necesitamos movernos: aprender, actualizarnos, apelar a la creatividad para resolver problemas. Para que nuestros clientes puedan dormir tranquilos.

De Litwak & Partners a tres firmas especializadas

En esta década y media, además de pasar de Litwak & Partners a UNTITLED, creamos unidades de negocio y diversificamos nuestra firma hacia otras firmas especializadas: EVOLVE, exclusiva para artistas y deportistas profesionales, y UNTITLED Sherpa, nuestro legal family office enfocado en familias de alto patrimonio o con estructuras de mayor complejidad.

No multiplicamos los servicios ni nos convertimos en un multirubro del derecho. No somos una firma full service, y nunca lo seremos. Aprovechamos el expertise para concentrar los conocimientos y los años de trabajo en tres firmas con objetivos específicos pero la misma esencia. Somos UNTITLED. Siempre lo seremos.

No queremos abarcar más de lo que podemos ni pretendemos hacerlo. Lo hicimos en estos quince años, lo haremos hacia el futuro: seremos especialistas en protección patrimonial, fiscalidad internacional y gobernanza familiar. Nuestra diversificación pasa por entrar a nuevos mercados, por trabajar para clientes activos en diversos sectores y por atender distintos tamaños de patrimonio, no por dedicarnos a cosas que no dominamos con la profundidad con la cual entendemos la estructuración patrimonial.

Lo que esto significa para quienes confían en nosotros

Quince años de continuidad, en una industria donde la inestabilidad regional y normativa es la norma, son también una garantía concreta: la de un equipo que va a seguir ahí cuando las reglas del juego cambien, porque ya lo demostró. Para las familias y los asesores que trabajan con nosotros, esto se traduce en algo simple: previsibilidad en un terreno que rara vez la ofrece.

Quince años después, un nuevo punto de partida

Estoy muy orgulloso de lo que logramos, y también muy agradecido. No por los premios y reconocimientos internacionales, que fueron muchos, sino por el crecimiento que se evidencia en cifras y en logros, por habernos sostenido con principios sólidos bajo el trabajo cotidiano, por el equipo que creció en número pero también en capacitación, por el respeto que conseguimos dentro de la industria.

Lo que hoy parece una meta es, en realidad, un nuevo punto de partida. Mientras escribo esto hay decisiones que se toman en todas las mesas familiares y en los escritorios de quienes deciden los cambios del mundo, que nos van a obligar a seguir adelante. Y vamos a hacerlo. Es mi promesa y la promesa de todo el equipo: nunca vamos a bajar los brazos, a quedarnos quietos, a conformarnos. Gracias al equipo por todo lo que da. A nuestros clientes, por elegirnos, desafiarnos y marcarnos sus necesidades, que pasan a ser nuestros objetivos. A quienes no nos eligen, pero nos acompañan y respetan. Gracias a todos los que fueron parte en estos 15 años y, por adelantado, a todos los que se sumarán en los muchos que vendrán.